¿Cómo reducir los molestos efectos de la mascarilla de CPAP?

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Las fugas de aire, el ruido, la irritación cutánea, las escaras o la boca seca pueden alterar el sueño de los usuarios de mascarillas de CPAP (siglas en inglés de «presión positiva continua en la vía aérea») durante la noche. A continuación te ofrecemos una serie de consejos y sugerencias para que el dispositivo se ajuste mejor a la cara.

El inconveniente más frecuente para los usuarios de mascarillas de CPAP suelen ser las fugas de aire. Las fugas de aire importantes pueden afectar a los ojos, hacer ruido, despertar al usuario o incluso aumentar demasiado el flujo de aire, lo que puede secar la nariz y la boca, por ejemplo. Muchos pacientes con apnea del sueño se sienten agobiados los primeros días o las primeras semanas del tratamiento antes de encontrar una solución o acostumbrarse a la situación.

Algo más importante que estos efectos molestos es el hecho de que una fuga importante de la mascarilla de CPAP puede superar la capacidad de ésta para mantener la presión prescrita, calculada sobre todo para tratar la apnea del sueño.
Esto puede deberse también a una disfunción técnica o, más comúnmente, a un mal ajuste, que la mayoría de las veces tiene fácil solución. 

Puede escaparse aire cuando la mascarilla de CPAP está demasiado ajustada

Llevar una mascarilla de CPAP para tratar la apnea del sueño es como llevar gafas de buceo en la piscina. Si las aprietas demasiado, pueden quedar marcas de presión todo el día. Con una mascarilla de CPAP, lo que quedarán son escaras, irritación cutánea, ruido o una boca o nariz secas.

Si el arnés de la mascarilla está demasiado suelto, sentirás cómo se escapa el aire. En cambio, si está demasiado apretado, el aire no podrá inflar la fina membrana exterior de la mascarilla aumentado el riesgo de fuga.

Se trata de ir probando y ajustando hasta obtener la sujeción adecuada.

¿Cómo asegurarse de que una mascarilla de CPAP está bien sujeta?

Existen diferentes tipos de mascarillas. Solicita a tu proveedor diferentes tamaños y pruébalos. Probar una mascarilla de CPAP significa comprobar que no queda demasiado arriba en el puente de la nariz, ya que esto provocaría que el aire llegase directamente a los ojos. También debes comprobar que se ajusta adecuadamente y que queda sujeta en la posición que elijas para dormir. Antes de encenderla, pruébala y ajústala unas cuantas veces si fuese necesario.
Recuerda que la mandíbula y la boca se relajan cuando duermes, lo que puede provocar pequeñas fugas de aire durante la noche. Ajustar la mascarilla de CPAP a tu posición de sueño reducirá el riesgo de fugas de aire.
Además, si estás a dieta, no te olvides de revisar la mascarilla de vez en cuando, ya que el cuerpo cambia.

¿Qué ocurre si la boca se queda demasiado seca? Un humidificador térmico de CPAP puede servir de gran ayuda.
Y para evitar el ruido: ¿está el filtro de aire del dispositivo limpio o bloqueado? Si el ruido proviene de una fuga de aire, ajústate la mascarilla: ¡ni muy suelta ni muy ajustada!

Como último consejo, limpia la almohadilla de la mascarilla de CPAP todos los días para que no queden restos de aceites faciales y maquillaje en la cara, ya que esto puede provocar fugas de aire e irritación en la piel. ¡Tu cara lo agradecerá! 

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